Un café con FENIE se celebra por videoconferencia y hace una radiografía de las empresas instaladora en tiempos de coronavirus

Un café con FENIE, la iniciativa de la federación que reúne a presidentes de varias de sus asociaciones para analizar el estado del sector, se desarrolla habitualmente de manera presencial. El confinamiento ha obligado a celebrar su última edición a través de videoconferencia y, en ella, se han puesto de manifiesto las preocupaciones y esperanzas de las empresas instaladoras ante el COVID-19.

FENIE tuvo el placer de contar con la participación de los presidentes de ASEMIET (Cáceres), David Lázaro; el Gremi de Barcelona, Alfred Martínez; ASINEC (A Coruña), Ramiro Bello; AGRISEC (Lleida), Francesc Grau; el Gremio de Instaladores de Murcia, Javier Ríos; INSTALECTRO (Ourense), Francisco Meije y AAIE (Granada), Juan Manuel Plata. Igualmente, intervinieron el presidente de la federación, Miguel Ángel Gómez, y su vicepresidente primero, Jaume Fornés, quien hizo las veces de moderador.

Celebrada el martes, 12 de mayo, el primer punto a tratar versó sobre la preocupación de los presentes sobre la crisis sanitaria y económica provocadas por el coronavirus.

Aunque la palabra incertidumbre protagonizó las intervenciones de todos los presentes, se trata de un problema común que, sin embargo, afecta de manera diferente en función de la zona geográfica a la que ataque.

Así, Juan Manuel Plata, aclaró que los dos grandes motores económicos de Granada son el turismo y la construcción.  Y que ya se ha sufrido la pérdida de proyectos que estaban en cartera.

Considera inadecuadas las medidas de protección para el colectivo y aclaró que, según una encuesta de AAIE, los autónomos de su localidad se han acogido a los ERTES en un porcentaje muy bajo. Sí les ha resultado de utilidad a las empresas de unos cinco empleados.

Más al norte, Ramiro Bello y Francisco Meije coinciden en su valoración sobre la situación en Galicia. “El escenario real podrá observarse en unos tres meses”, afirman, cuando hayan finalizado los proyectos que estaban en curso y empiece a notarse la anulación y carencia de otros nuevos.

Consideran que esta bajada de empleo afectará en mayor medida a los trabajadores que a las propias empresas, que, si bien podrán hacer frente a la crisis venidera, difícilmente pueda hacerlo con sus plantillas intactas.

Javier Ríos destacó aquí la dificultad que muchas PYMES van a encontrar para mantener el requisito establecido por los ERTES de mantener el alta de sus empleados, si se reduce considerablemente la carga de trabajo. Solicita a FENIE que ejecute su función de lobby para conseguir que, a nivel nacional, se suavicen estos criterios, siempre y cuando sea justificable la incapacidad de mantener empleados.

Alfred Martínez, quien también pertenece al comité ejecutivo de FEGICAT (Federación De Gremios de Instaladores de Cataluña), explicó que, en Cataluña, por el contrario, sí se espera una considerable pérdida de empresas instaladoras y, por ende, una disminución en el número de asociados. La gran especialización y atomización del sector dificultará la capacidad de encontrar nuevos nichos de mercado de las pequeñas empresas, una vez que desaparezcan las obras de nueva construcción.
También hizo referencia a los problemas de entendimiento entre el Gobierno y la Generalitat y a como sus desavenencias dificultan la labor de su colectivo.

El presidente de AGRISEC (Lleida), Frances Grau, compartió esta visión catalana, también en lo referente a las posibles soluciones planteadas por el presidente del Gremi de Barcelona: “Que la inversión pública sustituya a la privada que se vaya perdiendo. No en forma de subsidio, que es pan para hoy y hambre para mañana, sino de trabajo, por el cual se cotizará y revertirá como un beneficio para toda la población”. En este sentido se instó a FENIE, como representante a nivel nacional, a trasladar dicha premisa al Gobierno.

En la misma línea se señaló la reclamación de “no otorgar adjudicaciones en lote a grandes empresas, porque facilitan el trabajo de la administración, sino hacer un reparto entre las empresas instaladoras, que permita beneficiarse al colectivo en su totalidad”.

FENIE recogió el guante, aclarando que ya se trabaja en este camino, a la vez que recordó la indispensable labor y capilaridad de las asociaciones provinciales en sus comunidades autónomas y ayuntamientos.

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Javier Ríos, Murcia, hizo hincapié en la dificultad de trabajar en un escenario tan cambiante, donde la publicación de nuevos BOEs es constante, y David Lázaro, Cáceres, trasladó una preocupación recurrente de sus asociados, el intrusismo creciente en periodos de falta de empleo y que ya afecto especialmente a su zona en la anterior crisis económica.

Miguel Ángel Gómez recondujo el foco a una visión más positiva. Si bien no se apartó de la dureza del momento, cree que también se están abriendo nuevas oportunidades para las empresas instaladoras, como la fotovoltaica, que cuenta con los buenos deseos de la Unión Europea. FENIE mantiene una estrecha relación con el IDAE, quien cuenta con fondos al servicio de la eficiencia energética que seguirán estando vigentes, recordaron tanto Miguel Ángel como Jaume Fornés.

Juan Manuel Plata compartió esta mirada optimista y nombró otros caminos como la recarga de vehículo eléctrico, pero reconoció que la ineficiencia de la administración es un hándicap. La gran relevancia del instalador en las telecomunicaciones fue reivindicada por Ramiro Bello, mientras destacaba la indispensabilidad que este ámbito ha adquirido con la pandemia. FENIE, resaltó nuevamente Miguel Ángel, disfruta de una gran relación con este Ministerio y viene desarrollando una ardua labor a través de su comité de trabajo de telecomunicaciones, desde hace años.

Tras este extenso análisis, se pasó a otros temas de interés.

Los mayores retos manifestados por las asociaciones fueron el acercamiento a los jóvenes y a las nuevas empresas instaladoras, así como la movilización de los asociados. Aquí el consenso fue mayor, independientemente del gentilicio de cada hablante, acordando que la cercanía y “poner cara a las personas” es una de las grandes soluciones. También crear vínculos con los centros de formación profesional.

Por último, se pidió una valoración sobre FENIE a los presentes, que se caracterizó por las felicitaciones y palabras de agradecimiento a la labor de la federación. Tanto fue así que su presidente, Miguel Ángel Gómez, bromeó con la posibilidad de ser críticos.

FENIE está desarrollando una gestión intensa para mantener informadas a sus asociaciones, durante el cambiante escenario provocado por el COVID-19.

Envío de circulares los domingos por la noche así lo atestiguan, como comentaba David Lázaro. Mientras Juan Manuel Plata reconocía en tono jocoso que quizás era demasiada información, salía a relucir el buen ambiente reinante en “Un café con FENIE”, que permitió extraer interesantes conclusiones.

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